La difícil tarea de ser madre en medio de la cuarentena: sin visitas y con internación exprés

Fuente: Diario El Día de La Plata

Natalia, madre primeriza: “Entré al Instituto Médico Platense el jueves a la tarde y el sábado ya estábamos los dos en casa. Mis familiares no lo conocen personalmente, pero estamos en contacto por WhatsApp con los abuelos y el resto de nuestro entorno y así van viendo cómo crece cada día”.

A muchas mujeres, cientos o miles en la Región, la propagación del coronavirus y las medidas que se imponen para frenar la pandemia las ha sorprendido a punto de ser madres. Como tantas otras situaciones personales y familiares que trastocó la difusión acelerada de esta enfermedad, el curso por el último tramo de la gestación parece más una ficción que un hecho de la naturaleza misma. En contacto con los especialistas que las atienden -sobre todo con modalidades virtuales aunque a veces es imprescindible la forma presencial-, recargadas de recomendaciones y de cuidados extra, asistiendo a centros de salud conocidos pero que parecen extraños ¿cómo viven las embarazadas esta circunstancia tan particular como inquietante?

“Tengo fecha probable de parto el 12 de abril –cuenta vía WhatsApp María Emilia, vecina de Villa Elisa, madre ya de una nena de 5 años y con una panza de 37 semanas y media-; cuando empezó todo rogaba para que se adelantara, pero ahora espero que para ese día la situación mejore”.

No primeriza, la joven que vuelve a esperar una beba advierte la diferencia de llevar adelante un embarazo y un alumbramiento en contextos más normales a los que obliga el COVID-19. “No salgo nada más que para los controles médicos; mi marido es el único que se ocupa de hacer las compras; y yo me quedo en casa con las actividades del jardín de mi hija, la lectura de cuentos para entretenerla. Y mantenemos los cuidados que recomiendan: higiene constante y sobre todo estar aislados”, detalla.

Los espacios hospitalarios de atención ambulatoria se convirtieron en estos días en un escenario atípico. Así son de imaginar, casi desiertos, de acuerdo a las medidas que cuentan los médicos que debieron instrumentarse frente a la pandemia y según el relato mismo de las pacientes como María Emilia, quien compara la asistencia a los controles del Hospital Italiano de dos semanas atrás con la de las últimas horas. “Hasta entonces fue más o menos normal pero ahora entramos de a uno, un guardia nos hace algunas preguntas antes de permitirnos pasar y el hospital parece vacío”, dice.

Ella ya sabe, por otra parte, que en este nuevo acontecimiento familiar no habrá visitas de abuelos ni tíos al sanatorio y que, como adelanta la joven, “tendré a la bebé y en unos pocos días ya vamos a estar en casa”.

NUEVOS PROTOCOLOS

En los centros de salud, los protocolos de funcionamiento cambiaron de la noche a la mañana y mucho es lo que tuvo que reorganizarse para la prevención de los contagios. A las mujeres que se internan para dar a luz, les toca ajustarse, en rigor, a lo que se le exige al resto de los pacientes y así, las maternidades, han perdido por estos días el matiz romántico de las visitas de los familiares y los regalos de flores para la mamá y de ajuares para el recién nacido -tan habituales en otras circunstancias- para pasar a cumplir con lo estrictamente necesario.

Josefina Saintout es directora del Hospital “San Roque” de Gonnet, uno de los establecimientos asistenciales públicos de la Región donde se trata la alta complejidad desde los servicios de Maternidad y Neonatología. Hasta ayer, en ese ámbito, había 7 pacientes internadas para dar a luz de un momento a otro, y en los últimos tres días sucedieron 9 nacimientos, 5 con la ayuda de la cesárea y 4 por la vía natural. “Toda la circulación del hospital fue reestructurada, y hasta dividimos las guardias para evitar el contacto entre pacientes de otras patologías y los posibles casos de coronavirus. Además, las visitas están restringidas al máximo, tanto que la mujer que ingresa para tener a su bebé sólo puede estar con una persona de acompañante, no más. Y el alta, aunque siempre se trata de que sea lo antes posible, en estos días es todavía más precoz, porque siempre hay riesgos de contagios en un hospital y ni hablar ahora con la pandemia”, explica la profesional.

Así fue la experiencia de Natalia, con una internación exprés después de que rompió bolsa y su pequeño Gaspar nació, gracias a una cesárea practicada de urgencia, un poco adelantado (fue ochomesino). “Entré al Instituto Médico Platense el jueves a la tarde y el sábado ya estábamos los dos en casa. Por suerte, aunque tuvo bajo peso, no lo dejaron en Neonatología, porque si no ahí sí que se hubiera complicado todo”, dice la joven a una semana de su debut como madre.

La flamante mamá y su marido trataron de vivir el nacimiento en plena crisis sanitaria manteniendo en alto el ánimo. Y ahora Natalia atraviesa el puerperio no sin complicaciones, porque al bebé sólo se le practicó la extracción de sangre del pie y se dejó para más adelante el resto de los estudios que se realizan con los recién nacidos, pero esperanzada, por caso, en que pronto sus padres, suegros y demás familiares y amigos puedan alzar a Gaspar. “No lo conocen personalmente, pero estamos en contacto por WhatsApp con los abuelos y el resto de nuestro entorno y así van viendo cómo crece cada día”, confía la vecina de City Bell.

HABITACIONES ESPECIALES

A raíz de las previsiones que se contemplan por las proyecciones sobre la reproducción del virus, el sistema de salud general –público y privado- que trata pacientes gestantes, se prepara para la posible internación de embarazadas sospechadas de estar infectadas. “Somos conscientes de que puede surgir en cualquier momento una atención por coronavirus, por eso estamos organizados con una habitación especial para asistir a alguna mujer que tenga que estar aislada durante el tratamiento y si esa mujer tiene familia habrá que separar al bebé de la madre”, explica el jefe del servicio de Tocoginecología del instituto médico Mater Dei, Marcelo Maíz.

En el caso de esa clínica, además de mantener las visitas prohibidas, el acompañante de la paciente embarazada o que acaba de dar a luz debe permanecer en la habitación y no puede salir a la calle para nada. “Si lo hace no puede volver a entrar a la clínica”, aclara de manera terminante el obstetra.

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