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Uno de cada 4 tratamientos de fertilidad es con óvulos donados

Junio 05, 2019
La ovodonación está en aumento. Tanto, que hoy representa a 1 de cada 4 procedimientos de fertilidad asistida. El auge se explica, en gran parte, porque las mujeres hacen su primera consulta en forma tardía, a los 38 años en promedio, cuando la calidad y cantidad de sus óvulos decayó en forma notable. En esa decisión, afirman las que atravesaron la experiencia, las mujeres atraviesan un "duelo genético".

El dato de la cantidad de ovodonaciones surge de estimaciones de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR), entidad que también da cuenta del crecimiento de estos procedimientos.

En 1990 se hacían en el país menos de 100 ovodonaciones por año, mientras que en 2016 hubo 2 mil tratamientos de este tipo. "Crecieron de 100 a 2 mil en una década. Son los casos reportados en un registro nacional voluntario. Puede haber más casos, que no se reporten", dice Stella Lancuba, presidente de la SAMeR.

Las causas fueron cambiando a través del tiempo. Cuando la ovodonación comenzó a practicarse en Argentina, lo más común era hacerlo en menores de 40 años que tenían menopausia precoz. Ahora no es así. "La primera indicación hoy, en el 65% de nuestra casuística nacional, responde a mujeres que fallaron con sus propios óvulos en los procedimientos de fertilización in vitro. Generalmente tienen alrededor de 40 años", dice Lancuba.

Desde la SAMeR sostienen estar "preocupados" por esta situación y, durante el Mes Internacional del Cuidado de la Fertilidad -que se conmemora en junio- hacen un llamado para que quienes sospechen tener un problema de fertilidad no pierdan el tiempo.

"Hay una alarma en el mundo por la consulta tardía. Porque cuando las mujeres llegan a un tratamiento por fertilidad, la mayor parte ya tiene un desgaste de la función ovárica. Por eso es que crece la ovodonación en el mundo", dice Lancuba.

La ovodonación es un tratamiento de reproducción asistida donde los óvulos son aportados por una donante. Son inseminados por los espermatozoides de la pareja de la receptora o de un donante. Luego, uno o más embriones son transferidos al útero materno.

Es el tratamiento de medicina reproductiva con mayor tasa de éxito. Está en el orden del 45%, valor que trepa al 70 u 80% cuando se realiza un test genético preimplantacional, que permite seleccionar los embriones más aptos.

En junio del 2018 limitaron la edad para la cobertura de este tratamiento. Las obras sociales lo cubren para las mujeres desde cualquier edad -siempre que esté indicado- y hasta los 51 años.

La ley establece que la donación es anónima, con el objetivo de resguardar la identidad de la donante. Pero eso no significa que no se conozca, ya que figura en las historias clínicas de cada centro. El día de mañana, cuando el niño sea mayor de edad, si lo desea, tiene derecho a conocer la identidad de su donante.
"Cuando vi la posibilidad de la ovodonación, la tomé enseguida"

Detrás de cada ovodonación hay una historia de perseverancia. Como la de Gisela de Antón, que tuvo que atravesar 10 procedimientos hasta ser la mamá de Felicitas.

Tenía 34 años cuando detectó su problema: baja reserva ovárica y de mala calidad. Primero hizo tres intentos de tratamientos de baja complejidad y uno de fertilización in vitro con óvulos propios "que ya estaban fallados".

"Cuando vi la posibilidad de la ovodonación, la tomé enseguida. No me importaba el parecido, sabía que ser mamá pasaba por otro lado", comparte Gisela. "Dije: 'qué bueno, tengo una chance más para ser mamá'. Mi única preocupación era que naciera sano", completa.

En ese momento no estaba la ley. Entonces hizo rifas entre sus amigos y en su trabajo para juntar el dinero. Pasó seis intentos con óvulos donados hasta que, finalmente y a sus 43 años, nació Felicitas. Fue en enero de 2016.

"Cuando fui mamá, la alegría fue indescriptible”, asegura Gisela. "¿Sabés de qué te olvidás? De la parte fea. De que hacías un tratamiento y a los 15 días te daba negativo", completa.

Tiempo después, se convirtió en la presidenta de la fundación Concebir, donde ayuda a otras mujeres que atraviesan lo mismo. "Aceptar la ovodonación es un proceso que lleva tiempo y muchas deben atravesar un ‘duelo genético’. Nosotras les aconsejamos que hagan ese duelo antes de iniciar el tratamiento, para poder disfrutar plenamente del embarazo. Sabemos que a partir del nacimiento todo se resignifica, quedando atrás cualquier viejo fantasma”, concluye la mamá de Felicitas, ya de tres años y medio.

Fuente Clarín
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